Internet de las cosas, futuro ¿inmediato?

Internet de las cosas, futuro ¿inmediato?

¿Has oído alguna vez hablar sobre el Internet de las cosas? Quizá te suene de algo porque últimamente es un tema candente que se ha puesto muy de moda. Es el futuro, aunque todavía no sabemos cómo de inmediato. Te dejo a continuación un vídeo para que sepas de lo que estoy hablando:

Pero, ¿qué es realmente el Internet de las cosas?

¿Qué te parece? El Internet de las cosas es una nueva forma de entender la red y el uso que hacemos de ella. Hasta hace no tanto, Internet era una “herramienta” que nos ayudaba a intercambiar información con otras personas a través de nuestros ordenadores. El Internet de las cosas propone que, viendo el aumento del número de dispositivos que se conectan cada día a Internet y que son capaces de intercambiar información entre ellos, todos esos dispositivos compartan esa información para, en definitiva, hacernos la vida más fácil (aunque no podemos olvidar, por supuesto, los beneficios empresariales que supondría para las grandes corporaciones a nivel mundial, no sólo de tecnología).

DEXPIERTA el internet de las cosas

¿Te habías planteado alguna vez que tu tostadora podría quejarse a través de Twitter porque considera que no la estás utilizando lo suficiente? Eso es el Internet de las cosas. Quizá este sea un ejemplo demasiado banal, pero la idea es esa.

Aunque en la actualidad sólo el 1% de las cosas están conectadas a Internet, en 2016 habrá 19.000 millones de dispositivos con una dirección IP. Sin ninguna duda, todo un mundo apasionante que despierta inquietudes, y recelos en algunos casos, pero que, al mismo tiempo abre un abanico infinito de nuevos modelos de negocio que moverán 11 billones de euros en diez años, según afirmó Jose Manuel Petisco, presidente de Cisco España, en la última edición del Cisco Connect.

El origen del Internet de las cosas

El origen del Internet de las cosas se remonta, aunque pueda parecer surrealista, a finales de los 80 cuando Xerox introdujo el concepto de la computación ubicua, es decir “la integración de la informática en el entorno de la persona, de forma que los ordenadores no se perciban como objetos diferenciados”. En aquel momento se pretendía que los ordenadores fueran herramientas capaces de mejorar nuestra calidad de vida pero de manera “invisible y silenciosa“.

Fue en el año 1999 cuando por primera vez Kevin Asthon habló del concepto del Internet de las cosas.

“If we had computers that knew everything there was to know about things — using data they gathered without any help from us — we would be able to track and count everything and greatly reduce waste, loss and cost. We would know when things needed replacing, repairing or recalling and whether they were fresh or past their best.”

“Si tuviéramos ordenadores que supieran todo lo que hay que saber acerca de las cosas – a partir de datos que reúnen sin nuestra ayuda – seríamos capaces de rastrear y contarlo todo, y en gran medida reducir el gasto, las pérdidas y los costes. Sabríamos cuando las cosas necesitan ser reemplazadas, reparadas o retiradas del mercado y si están al día o han dejado de tener utilidad”.

Desde ese momento el concepto ha ido evolucionando hasta lo que es hoy en día. Voy a contarte algunos ejemplos de lo que supondría para nuestras vidas si el Internet de las cosas se implantara en nuestras actividades más cotidianas.

Algunos ejemplos del Internet de las cosas

  • Compras inteligentes. Todos los productos estarían identificados e incluirían información sobre alergias o ingredientes. De este modo, si eres alérgico a alguno de esos ingredientes, el propio producto te avisaría para que no lo metieras en tu cesta. Además la publicidad estaría mucho más personalizada y el precio de tu compra podría calcularse sin sacar del carro los productos que has metido.
  • Ciudades inteligentes. En este sentido se han puesto en marcha ya algunos experimentos. El Internet de las cosas sería perfecto para regular el tráfico en tiempo real sincronizando los semáforos en función del tráfico en cada momento o para mandar información a la administración sobre el estado del asfalto por el que pasan los coches. También a nivel medioambiental, porque el contenedor de basura podría reconocer si lo que estás tirando corresponde con el residuo adecuado y en función de esto podrían darte o quitarte punto que luego se podrían canjear, por ejemplo por un descuento en el abono transporte.
  • Emergencias inteligentes. ¿Qué te parece que tu coche sepa si estás consciente o no después de tener un accidente de tráfico y que en función de eso llame o no a emergencias? Esta es otra de las aplicaciones del Internet de las cosas que además sería capaz de informar del número de pasajeros del vehículo y del estado de cada uno de ellos.
  • Telesalud y teleasistencia. Las personas con enfermedades como el Alzheimer podrían estar perfectamente controladas desde sus casas para que no sufran ningún tipo de percance.
  • Hogares inteligentes. A este respecto seguro que ya conoces algunos ejemplos, pero el más divertido es el de la tostadora que tuitea cuando no la utilizan. También puedes pensar en una persiana que se baja cuando cierras la ventana de la habitación o en una calefacción que se enciende en función del tiempo que vayas a tardar en llegar a casa, etc…

Dexpierta pulseras inteligentes

Pulseras inteligentes

 

¿Son todo ventajas?

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, porque como todas las innovaciones tecnológicas, el Internet de las cosas también tiene inconvenientes:

  • Privacidad. ¿Realmente estamos dispuestos a que los dispositivos a los que estamos conectados sepan continuamente dónde estamos y lo que estamos haciendo? ¿Qué uso van a hacer las empresas de esa información?
  • Huella ecológica. Todas las “cosas” que formarán parte del Internet de las cosas, llevarán baterías y elementos electrónicos que son difíciles de reciclar y que son perjudiciales para el medio ambiente. ¿Realmente los necesitamos?
  • Interoperabilidad. Ya tenemos problemas de compatibilidad con los distintos sistemas operativos de los smartphone, ¿te imaginas si todas las marcas conectaran sus productos a Internet?
  • Autonomía. Lo mismo pasa con la autonomía de las baterías. Hoy en día es raro que la batería de un smartphone conectado todo el día a Internet dure más de 12 horas, ¿cómo conseguirán que las “cosas” superen esta barrera?

 

Como ves, se nos abre un abanico enorme de posibilidades. Pero ¿tú que piensas, realidad o ficción? ¿Es realmente el futuro? ¡Déjanos tu comentario contándonos tu opinión!

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8 comentarios

  1. Lo mejor del “internet de las cosas” es que está pensado para que llegue a todo tipo de públicos, olvidándose de interfaces imposibles y haciendo que cualquier persona los entienda y sepan utilizarlos.

    Hay cientos de ejemplos de cosas que ya tienen esta utilidad y que no nos damos cuenta. Por poner un ejemplo de algo que usamos a diario, los que vivimos en grandes ciudades como Madrid contamos con paneles en las paradas de autobús donde nos dice cuanto tardará en llegar el siguiente bus, algo que tiene una gran base tecnológica detrás pero que nosotros percibimos de forma transparente. O imagina que cuando pones una dirección en el GPS del coche éste no sólo te indicara cómo llegar sino que además te indicara cómo llegar al aparcamiento más cercano ya que las plazas estén controladas por sensores (algo que ya está funcionando en alguna ciudad española).

    Y el futuro es muy prometedor. Por poner otro ejemplo simple, se lleva tiempo hablando de una nevera que detecte su contenido (no sólo los objetos que tenga dentro, sino hasta cuánta leche hay en el brik y que sea capaz de hacer la lista de la compra por ti, te indique recetas de platos que se puedan preparar con su contenido o te avise cuando algo está a punto de caducar.

    En pocos años muchas de estas cosas que nos suenan a película de ciencia ficción estarán entre nosotros, esperemos que los problemas de seguridad y privacidad se solventen mientras tanto.

  2. Dori Vales dice:

    Realmente las cosas que se pueden realizar ya y que todavía no están desarrolladas a nivel de usuario son muchas, el desarrollo tecnológico está tan avanzado que podríamos estar , robotizados, domotizados, interconectados y todo lo que queramos, pero la realidad nos dice que no estamos preparados para asumir y poner en funcionamiento toda esa tecnología. Avanzamos, rápido, pero no tan rápido y creo que ya nada es ciencia ficción.

    • Angela Olea dice:

      ¿No estamos preparados a nivel legislación, a nivel educación, o a nivel psicológico? Son muchos factores los que entran en juego. ¡Muchísimas gracias por tu comentario Dori! ;)

      ¡Un abrazo!

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